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Esta historia es del episodio "La función debe continuar" - parte 3.
El soldado (Ramón Valdéz) dice a los habitantes del pueblo de Altdorf que el gobernador (Rubén Aguirre) ha dejado
un sombrero colgado en un poste y eso representaba el gobierno austriaco. Todos son obligados a inclinarse o ponerse de rodillas ante el objeto
en señal de respeto. Si alguien no hace esto es condenado a muerte.
Al rato llega Guillermo Tell (Roberto Gómez Bolaños) buscando a su hijo Walter Tell (María Antonieta de las Nieves).
Al verlo de pie ante el sombrero del gobernador, el soldado tira al suelo varias veces el sombrero de Tell.
Hasta que llega el gobernador.
Al darse cuenta de que está ante el mejor ballestero del mundo,
el gobernador le obliga a disparar las flechas en una manzana ubicada encima de la cabeza de Walter Tell.
Pero el ballestero solo logra los flechazos sin querer. Este así lo fue también, pues cuando el soldado le apuntó
el gajo de un árbol, Tell logró el flechazo en la manzana.
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Dato curioso |
La leyenda de Guillermo Tell (En alemán se escribe Wilhem Tell), famoso ballestero por su puntería, tiene probable fecha entre los siglos XIII y XIV en el cantón suizo de Uri.
Tell habitaba el pueblo de Bürglen y, cierto día, rehusó inclinarse ante el sombrero de Hermann Gessler, gobernador del pueblo de Altdorf.
Fue condenado a disparar una flecha hacia una manzana encima de la cabeza de su hijo Walter Tell.
Como nosotros sabemos, él logró su intento.
Pero, hay algunas cosas que poca gente sabe a respecto del famoso ballestero.
La primera cosa es que se trata de una leyenda ya que nadie ha encontrado hasta hoy una sola prueba concreta de que Tell, su hijo y el gobernador han existido. Además, hay muchas leyendas similares
con el mismo episodio del disparo. También, la historia de Tell simboliza nada más que algo bien histórico: la independencia de Suiza, la cual tuvo sus cantones anexionados por la Casa de Habsburgo.
A causa de la fama del episodio, varias personas empezaron a recoger en crónicas y baladas la historia de Tell, siendo la versión más conocida y clásica la de Aegiidius Tschudi, llamada Chronicon Helvetium.
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